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¡Alerta! Mira Estas 7 Señales Que Te Indican Que Te Estás Subestimando!

En muchos hogares las enseñanzas que han dado a sus hijos por generaciones, han sido basadas en la modestia y la humildad. Y por muy bien o mal que salieran las cosas en la casa con la familia, nunca se hacía alarde de los éxitos, y raramente se permitían la compra de cosas costosas. Si te estás subestimando, esa podría ser una de las principales causas.

Hogares donde la compra de un vehículo podía convertirse en un “secreto sucio”, sin importar el merecimiento, ni el duro esfuerzo que se haya realizado trabajando por años, para poder comprar algo así. Hogares ahorradores por demás.

A los niños les enseñaban que no estaba bien exhibir lo que se tiene porque, aquellos menos afortunados, podían llegar a ofenderse.  En general, la culpa y la vergüenza eran temas recurrentes en la educación.

Si volteamos al pasado, eran hogares donde se le daba un valor insano a la culpa y a la vergüenza.

Te estás subestimando

Algunas personas cuentan con dones y talentos que nunca fueron reconocidos. Los momentos de orgullo eran raros, y aun en la actualidad se colocan en el papel de victimas.

 7 Señales de que te estás subestimando y limitando tu crecimiento personal.

1. Constantemente te estás comparando con otros:

Las redes sociales ofrecen un acceso inmediato a la vida de todo el mundo. Como resultado de esto, es complicado no compararse con los demás constantemente. Pero lo importante es recordar que nunca se ve el panorama completo, nadie que esté en Facebook se detiene a exhibir sus problemas, sus días malos y sus miedos. Todo lo que ves es bueno y bonito o lamentable con ganas de llamar la atención por un poco de consuelo.

¿Entonces qué hacer? Concéntrate en tu historia y en tu camino. Nunca, jamás, compares tu “inicio” con el “medio” de otra persona. Todos tenemos algo que ofrecer. No importa lo mucho que las personas hacen o lo que tú haces, lo verdaderamente importante es que desarrolles tu propia forma de hacerlo. Si te estás subestimando, tu mismo puedes cambiar esa realidad.

2. No tienes un hábito diario saludable:

Contar con un hábito para realizar diariamente y que sea saludable,  estimula la sincronía entre tu mente y cuerpo. Alinear tus intenciones con una práctica diaria, es la clave para alcanzar tu poder personal. La rutina, en este caso, te recordará porqué estás aquí y preparará el camino para que te mantengas en calma en medio del caos diario.

Sin hábitos saludables para elevar la autoestima

Mi práctica diaria consiste en una meditación orientada hacia la gratitud. La tuya puede incluir cosas como la lectura, el yoga o la oración. Todo lo que funciona para hacerte sentir bien y centrado puede convertirse en un hábito.

¿Por qué no empezar el día con una perspectiva positiva?

3. Das una prioridad excesiva a la opinión de tus padres (tu necesidad de agradarles):

Muchos amigos, colegas y clientes se debaten frecuentemente con la necesidad de agradar a sus padres. Yo vengo de un hogar amoroso. Tuve todo lo que quería, excepto la libertad de expresarme. Mis pensamientos y creencias no eran mías. Sentía una inmensa culpa cada vez que no estaba de acuerdo con mis padres. Di demasiada importancia a sus opiniones y expectativas y abandoné las propias.

Sí, tus padres te dieron la vida y te ayudaron a crecer, hicieron lo mejor que podían, pero ahora eres un adulto. Es hora de que comiences a pensar por ti mismo. Es hora de que pongas tus necesidades en primer lugar. La única persona que tiene que vivir tu vida eres tú. Y solo tú deberías estar feliz con eso. Te estás subestimando si crees que para ti no es posible lograr tener libertad de conciencia y libertad de decisión.

4. Mantienes contacto con las personas equivocadas:

Para llevar relaciones saludables, es muy importante que te aproximes a las personas de valor, personas que “te ponen por encima” y te apoyan. Nadie que conozca ha logrado pasar el tiempo con personas negativas y tener una vida positiva.

Dando demasiada importancia a la opinión de los padres

Da prioridad a tu tiempo y mantente cerca de aquellas personas con las que puedas crecer.

Saca de tu mente la idea de que tienes que hacerte cargo de ciertas personas en tu vida por causa de tu pasado o por algún sentimiento de culpa. Tienes el derecho a elegir quién ocupa tu tiempo y tu energía, mantenerte atado a ese sentimiento de culpa es una gran señal de que te estás subestimando.

5. No te estás alimentando sanamente:

Cuando las cosas en mi vida comenzaron a equilibrarse, la alimentación pasó a ser algo importante y que me mantuvo atenta. Usé muchas excusas para justificar el hecho de que no me alimentaba de forma correcta, o que no me hacía un espacio para ejercitarme. Casi todos los días me sentía una basura y no me gustaba lo que veía cuando me miraba al espejo.

Estar saludable y sentirse bien de adentro hacia afuera son las claves para la expansión y el crecimiento. Deja de poner pretextos.

6. Olvidas los momentos para consentirte:

Muchas veces olvidamos cuidarnos a nosotros mismos. Nos enseñan a tratar a los demás bien y con respeto, pero no siempre hacemos lo mismo con nosotros.

¿Cómo esperar que alguien nos trate bien, si ni nosotros lo hacemos?

El cuidarse a uno mismo implica una gran variedad de cosas, como el ejercicio y la salud, o incuso reservar una tarde para echarse en el sofá y no hacer absolutamente nada. Colocarse en primer lugar no es un crimen. Es una necesidad. Cuida de ti mismo para que puedas cuidar de las personas a tu alrededor.

Adelante, si te estás subestimando al respecto, toma tu el primer lugar en tu vida, sé tu el protagonista de tu propia vida, nadie más la vivirá por ti.

7. No crees en ti mismo:

Pocas personas en este mundo te aman de forma incondicional y, siempre debes esforzarte por ser una de esas personas. Tu eres la guía para la forma en que te tratan todos a tu alrededor. Si te estás subestimando, por supuesto que otros lo harán, mientras que si te estás valorando, igual así otros lo harán.

Si no crees ser digno, entonces, ¿quién más lo creería? Define un patrón de cómo te quieres mostrar ante los demás, cómo quieres sentirte y cómo quieres vivir. Conócelo. Cree con cada parte de tu ser aquello que eres y lo que no eres. Cree aquello que te mereces. Cree en ti y comparte con el mundo los presentes que tienes para ofrecer. Deja tu luz brillar y nunca te avergüences de ello. Y recuerda, Te estás subestimando si consideras que no lo puedes lograr.

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