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¿Sueles Juzgar A Los Demás? Te Damos 10 Razones Poderosas Para No Hacerlo Más!

Hoy te obsequiamos 10 consejos para no caer en lo fácil a la hora de juzgar a los demás. Caer en estereotipos, decidir a través de la heurística, poner etiquetas… Los seres humanos no somos muy amigos de intentar conocer todo lo posible a las personas antes de hacernos una idea sobre ellas, y sobre eso hablaremos hoy.

No es poco frecuente juzgar a los demás conociendo poco de ellos. Pese a que no nos gusta que nos juzguen de manera incorrecta, es habitual juzgar a otras personas todo el tiempo. Nos juzgan y juzgamos constantemente, incluso muchas veces sin darnos cuenta del daño que hacemos. Lo peor de todo es que pasamos tanto tiempo juzgando a los demás, que muchas veces no invertimos el tiempo necesario en mirarnos a nosotros mismos y reconocer nuestras propias limitaciones.

Juzgar a los demás

Al juzgar a los demás nos basamos en prejuicios y en trivialidades, sin considerar para nada nuestros propios límites en el conocimiento de las circunstancias de la otra persona. 

10 razones para no juzgar a los demás:

Para entender las causas de por qué juzgamos o criticamos a los demás, los científicos llevan tiempo investigando que zonas del cerebro actúan cuando lo hacemos.

La neurocientífica Rebecca Saxe, una investigadora especializada en el análisis de las bases neuronales y psicológicas de la cognición social del Instituto de Medicina de Massachussets, encontró que existe un área concreta del cerebro que se activa cuando tratamos de entender por qué los otros actúan como actúan. Este área se llama unión temporoparietal, y se encuentra entre el lóbulo temporal y el lóbulo parietal del cerebro.

Al parecer, esta región juega un papel fundamental en los procesos de distinción entre el yo y los demás.
Por otro lado, un estudio curioso publicado en Trend in Cognitives Sciences, afirma que los ciudadanos valoran las intenciones de una persona y le atribuyen una determinada personalidad o carácter basándose en gran medida en los rasgos de su cara.

Haciendo daño al juzgar a los demás

De esta manera, sostienen que la gente tiende a tomar importantes decisiones, desde votar a un político a culpar o juzgar a alguien sin conocerle, basándose en elementos tan arbitrarios y sutiles como los rasgos faciales.

La acción de juzgar mal a las personas puede resultar muy dañina, no sólo para la persona que juzgamos, sino para nosotros mismos, ya que emitir un juicio errado, nos generará consecuencias desagradables.

1. Piensa antes de actuar:

Muchas veces nos dejamos llevar por lo que nos dicen las apariencias externas y otras veces nos dejamos llevar por corazonadas. Es importante que nos paremos unos segundos y analicemos bien la situación. Si vamos a juzgar a alguien, que sea con todas las pruebas sobre la mesa.

2. Practica el Mindfulness:

El Mindfulness es una terapia de tercera generación que se basa en técnicas nacidas del budismo. Pero el Mindfulness, lejos de ser una técnica, es una filosofía que tiene como premisa: “no juzgar a los demás ni a uno mismo”. Está demostrado que adoptar una actitud de compasión y de “no juzgar, afecta de manera positiva al bienestar de la persona que practica esta filosofía.

3. Nadie es perfecto:

Intenta ser más tolerante con los demás. Puede que no apruebes algo de que alguien ha hecho, pero a no ser que sea algo horrible, vive y deja vivir. Todo el mundo se equivoca, no es bueno juzgar a los demás porque pienses que tú lo harías de otra manera.

4. Recuerda que no todos somos iguales:

Siguiendo con el punto anterior, no todo el mundo es igual. Cada persona es diferente y merece respeto. La cultura, la familia, los amigos, la educación que recibimos, todos tenemos una historia diferente que contar. Solo porque a ti no te guste algo no significa que esté mal. Somos iguales en la diferencia, debemos respetarnos e intentar ayudarnos.

Sufriendo las consecuencias de haber juzgado mal

5. Mírate a ti mismo:

Si en vez de pasar más tiempo juzgando y criticando a los demás, pasas más tiempo observándote a ti mismo te darás cuenta de que tú tampoco eres perfecto. Si entiendes que todos nos equivocamos, es posible que seas más tolerante con los demás.

6. Siéntete bien contigo mismo:

Cuando somos capaces de entendernos mejor y aceptar tanto nuestras virtudes como nuestros defectos, no solamente desarrollamos una mayor compasión hacia nosotros mismos sino también en general hacia los demás. Las personas que son felices no necesitan atacar a las demás.

Juzgar a los demás de forma negativa, es atacar.  Atacar es hacer daño.  Estamos llamados a ser seres de bendición para los demás, otra cosa nos perjudica.

7. Ábrete:

Ser una persona con una mente abierta y tolerante dice mucho de ti. Mostrar una actitud positiva hacia los demás facilita mucho la comunicación. Además, seguro que conocerás personas interesantes si eres tolerante y tienes amplitud compasiva.

8. Piensa que las apariencias engañan:

Pensar mal u opinar sobre alguien, tanto para bien como para mal, sin saber absolutamente nada de él, sin conocerle, sin darle una sola oportunidad, está mal. Hay que tomarse un tiempo para conocer bien a las personas antes de emitir juicios sobre ellas.

Sufriendo las consecuencias de haber juzgado mal

9. Recuerda que juzgar puede hacer daño:

A nadie le gusta que le juzguen de manera incorrecta. Si no te gusta que te lo hagan a ti, no se lo hagas a los demás. Es la regla de oro y todos deberíamos respetarla. Piensa en momentos en que alguien te haya podido herir por haberte prejuzgado. ¿Vas a hacer tú lo mismo con otras personas?

10. No siempre tienes la razón

Al juzgar a los demás, aunque creas que posees la verdad absoluta, eso no es cierto. Las cosas suceden por muchas causas y muchas veces no sabes ni la mitad de la historia. Por ejemplo, puede ser que conozcas a una chica atractiva y que tenga una actitud fría hacia ti. Es posible que haya tenido una experiencia en el pasado que le hace ser más precavida a la hora de conocer chicos. Si la juzgas como una persona desconsiderada, es posible que te estés equivocando.

Como reflexión ante éste interesante tema, considero que es esencial conocernos a nosotros mismos de forma muy intima, muy conscientes y muy presentes. Existe un nivel de consciencia donde comprendes que fuera de ti, no hay nada que juzgar, y puedes ver claramente que cuando juzgas, en realidad te estás juzgando a ti mismo, pues todo lo que percibes en lo externo, no es más que un reflejo de lo que tú llevas en lo interno.

Juzgar es la forma mágica de poder percibir en los demás, todas nuestras virtudes e imperfecciones. Nuestra responsabilidad es reconocer, aprender y sanar.

Reconociendo mis defectos en los defectos de los demás

Cuando reconoces actitudes en otras personas para ser juzgadas, estas identificando una actitud que conoces, de otra forma no la percibirías, y la reconoces porque está en ti. La reconoces porque es una actitud que debes trabajar y sanar en ti. La persona que te está reflejando dicha actitud no es más que un espejo de ti mismo, que te está indicando que hay algo que corregir y perfeccionar en ti.

Cuando logremos comprender e interiorizar este proceso, seguramente seguiremos sintiendo la tentación de juzgar, pero de forma diferente, desde la plena comprensión de ti mismo, y desde una amorosa compasión hacia tu amado ser, quien requiere ser perfeccionado en su maravilloso camino de evolución espiritual. Sabrás que no hace falta juzgar a los demás, porque cada juicio que emites desde tu nivel de consciencia, lo estás emitiendo hacia tu propio ser.

Te invito a descubrir Tu Nivel De Evolución Espiritual, y los principios para alcanzar la iluminación.

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