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Cruzar El Río… Una Antigua Historia Zen Sobre La Importancia Del Desapego

Cruzar el río es una historia zen que nos trae un gran aprendizaje. Las historias Zen siempre traen enseñanzas esenciales, que nos muestran cómo debemos actuar frente a la vida, para construir una realidad en la que nos guste vivir, y que permita nuestra evolución espiritual, así como la unidad con las personas que nos rodean.

Hoy, traemos una historia muy poderosa, que nos enseña la importancia de aprender a practicar el desapego en nuestras vidas. Hacer una lectura reflexiva y sacar de ella las lecciones que necesitas para seguir adelante con tu vida.cruzar el rio

 

La raíz del sufrimiento es el apego. -Buda

La historia zen “Cruzar El Río”

Esta antigua historia zen se centra en un maestro que debería formar dos jóvenes discípulos. Los dos jóvenes eran prometedores, disciplinados y comprometidos, querían evolucionar y también convertirse en maestros. Por lo tanto, se dedicaban diariamente a su misión.

El maestro buscaba enseñarles sobre todo, pero una de las principales lecciones era sobre el desapego, porque para la filosofía zen, cuando aprendemos el desapego, encontramos la paz y la felicidad.
Siguiendo las enseñanzas del maestro, los jóvenes procuraban depender cada vez menos de las cosas y de las personas a su alrededor, y más de sí mismos. Ellos vivían de forma sencilla pero sentían que sus sacrificios los ayudaban a evolucionar.

Un encuentro imprevisto en el río

Un día, el maestro pidió a los dos discípulos que lo acompañaran en una misión para llevar alimentos a una aldea cercana, que era muy pobre y necesitaba ayuda. Los jóvenes aceptaron y llegaron a la hora acordada, e hicieron todo para ayudar, llevando junto al maestro las pesadas cestas de alimentos. Cuando llegaron a la aldea, comenzaron a separar los alimentos y dar a los moradores. Lo hacían con motivación, pues ayudar a los demás era algo que alegraba sus corazones.

Cuando llegaba la hora de regresar, el maestro zen les pidió que dieran un paseo por un bosque cerca del monasterio. Como todavía había sol, ellos podían apreciar la belleza de las flores, del cielo y de los animales. Además, el río estaba muy cerca y ellos podrían saciar la sed.

 

Entonces, los tres caminaron en silencio por un largo tiempo, apreciando el sol y el viento en sus rostros, sintiendo el aroma de las flores y oyendo el canto de los pájaros. Después de un tiempo, llegaron al río y encontraron algo sorprendente: una hermosa mujer que les sonría.

Un evento marcado

Los jóvenes quedaron encantados con la belleza de la mujer, quien percibiendo cuánto impresionó a los chicos, pidió un favor: que le ayudaran a cruzar el río. Uno de los discípulos no pensó dos veces y ya se apresuró en ayudarla. La cogió en el regazo y la dejó a las orillas del río, apenas después regresó a su maestro y compañero.

El maestro miró profundamente al joven y entonces todos prosiguieron el camino. El otro discípulo estaba inconforme, miraba al maestro y miraba a su compañero, queriendo decir algo, pero prefirió no hablar nada hasta llegar al monasterio.

Una enseñanza: poner la teoría en práctica

Ya se habían pasado días después del episodio en el río, y aún así el maestro no había pronunciado nada sobre lo sucedido, pero el discípulo aún estaba incómodo con la situación. ¿Cómo era posible que el otro monje hubiera cedido a los encantos de la mujer y hubiera preferido ayudarla primero, en vez del maestro? Sólo de pensar en eso, él ya se llenaba de rabia.

El otro discípulo estaba muy tranquilo. Seguía su rutina y no percibió cuán molesto estaba su compañero. Su relación con el maestro continuaba normal y nunca más se refirió al episodio con la bella mujer.
Un día, cansado de estar tranquilo, el joven molesto buscó al maestro para quejarse:

“¿Cómo es que usted no ha dicho nada a él, que nos dejó plantados al margen del río mientras atravesaba de forma provocativa a una desconocida? ¿Usted no va a decir nada a él? ¿Por qué no reprueba su egoísmo y su falta de consideración? ¿Por qué no lo recrimina por haber cedido a la tentación? “, Dijo.

El maestro lo miró en silencio por un largo tiempo. Entonces, dijo una frase que el monje nunca olvidaría y que muestra cuánto necesitamos poner nuestras enseñanzas en práctica:

 

“Su compañero cogió a la mujer en los brazos, la ayudó a cruzar el río y la dejó allí. En cambio, usted no pudo desprenderse de él, ni de ella, ni del río, hasta ahora.”

Con esa frase, el maestro mostró a su discípulo que él no estaba sabiendo practicar el desapego, y que esa era la causa de su frustración y rabia.

Muchas veces, actuamos así como el joven, enfrentamos situaciones complicadas en la vida y las guardamos en nuestros corazones, incapaces de desapegarnos, de dejarlas ir, sin darnos cuenta que eso es lo que nos mantiene infelices, revueltos y tristes. Es sólo cuando logramos liberarnos, que alcanzamos una vida realmente pacífica y feliz. Cruzar El Río nos enseña cómo identificar el apego, para poder manejarlo desde la consciencia plena y continuar nuestro camino de evolución espiritual.

Te invito a leer los 10 Mandamientos De Osho, para vivir en armonía y paz espiritual!

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